Breve reflexión sobre las oposiciones de Secundaria de 2014

En las últimas semanas de junio y comienzos de julio los opositores se enfrentaron al temido proceso selectivo. La labor del preparador no acaba en la última sesión de preparación, sino que se extiende hasta la publicación de las últimas calificaciones.

Sin duda alguna, la semana previa a la primera prueba es en la que surgen más dudas de última hora. Son muchas las inquietudes de los opositores, que deben simultanear la preparación de esta primera prueba con ultimar detalles de una posible segunda. En multitud de ocasiones, las consultas no son más que pequeñas muestras de inseguridad y de perfeccionamiento sobre aspectos muy concretos del temario.

Tras la finalización de la primera prueba, numerosos opositores realizan un ejercicio de reflexión y autocrítica sobre esta prueba y, lo que es más importante, sobre el tipo de preparación que han desarrollado. Muchos lamentan no haber estado en el “tribunal de al lado”, al enterarse de que los temas aparecidos los llevaban más preparados y otros, por desgracia, admiten su falta de constancia y seriedad en el proceso global de la preparación de temas.

Las calificaciones de esta primera prueba suponen una criba importante para el resto del proceso. Esta calificación se divide en dos partes: tema y ejercicio práctico. El tema es la parte más temida del proceso por su diversidad y amplitud de conocimiento exigido. No obstante, la corrección del tema se realiza desde una óptica más positiva que del ejercicio práctico. En las últimas convocatorias, la complejidad de este ejercicio no ha sido elevada, pero sus calificaciones son muchísimo menos generosas que las del tema. La corrección del ejercicio práctico con una plantilla de “soluciones” parece ser la razón de este nivel de exigencia.

No todos los alumnos superan esta primera prueba. En ambas partes deben obtener 2,5 puntos como mínimo para poder computarla con la siguiente. En este proceso selectivo, los tribunales constituidos por más de 100 opositores se han visto reducidos a un número inferior a 30 tras la primera prueba.

La segunda prueba es el examen oral (dividido en dos partes: defensa de la programación y exposición de una unidad didáctica). Resulta casi imposible que los opositores superen esta prueba sin haberla practicado nunca. Muchos la exponen en clase, otros en casa y algunos hasta a sus amigos y familiares. Al fin y al cabo, los que más practican son los que tienen finalmente mayor probabilidad de obtener una buena calificación, ya que tienen el procedimiento más “mecanizado”.

Las calificaciones de esta prueba oral (junto con los méritos) resultan fundamentales a la hora de obtener una plaza. La prueba oral es el momento de mostrar al tribunal tus conocimientos sobre una clase real y de tratar de demostrar por qué eres mejor que otros opositores. En esta convocatoria, no ha habido apenas alumnos suspensos en esta prueba, lo cual es buena muestra de su naturaleza más “personal” en comparación con la primera.

Una vez finalizado el proceso, se publicó la relación de opositores que habían obtenido plaza y, tan solo cuatro días después, ya se les había asignado una plaza para el ya cercano curso 2014-2015. Así pues, todo el proceso anteriormente descrito tuvo lugar en menos de cuatro semanas. No cabe duda de que se trata de un proceso intenso y que exige mucho esfuerzo.

Si lees este artículo y tu nombre no apareció en esta última relación de opositores, ¿no crees que deberías darle una oportunidad al proceso selectivo? La recompensa merece la pena.

 

Pablo Ocaña es preparador de Enseñanza Secundaria de Inglés.

Fotografía: Rafael Gómez Montoya

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