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Artículo publicado en: Sin categoría » Recursos de formación (num. 1)


Cualidades necesarias para el desempeño de la función tutorial

La tutoría o acción tutorial es la orientación realizada por el tutor y los profesores. Este concepto de acción tutorial implica la constante preocupación por parte del profesorado de la atención a la diversidad para potenciar el desarrollo académico y profesional de cada uno de nuestros alumnos y estimular en ellos la adquisición de estrategias de aprendizajes autónomos, que les conduzcan a una situación real de aprender a aprender y desarrollar, así, las habilidades que constituyen una auténtica educación para la vida.

Diríamos que la tutoría es la pieza clave para aglutinar lo instructivo y lo educativo.

Pero ahora bien, ¿cuáles son las cualidades necesarias para el desempeño de la función tutorial?

Cuando hablamos de las cualidades necesarias para el desempeño de la función tutorial siempre nos cae en el pensamiento si podremos tener esas cualidades o simplemente si alguna vez nos acercaremos ligeramente a ellas. La realidad a día de hoy es que esta profesión es una profesión de cambio y evolución, de desarrollo profesional, por lo que resulta crucial el hecho de que sea necesario ampliar las cualidades, con le fin de afrontar con seguridad y confianza los grandes retos que la educación desde siempre nos propone. Estas cualidades no surgen en el docente por casualidad, sino solo en aquellos que se preocupan por su preparación, por que tiene vocación por su trabajo, en definitiva por la profesionalidad.

Siguiendo a autores como Jones, Baley, Cox, Serafín Sánchez y otros, las cualidades que son válidas para el ejercicio de la función tutorial podrían ser las siguientes:

  • “Tener buen carácter”: una cosa clara es que nuestra vida va con nosotros y que nuestras preocupaciones también nos acompañan. Por lo que nuestros problemas son nuestros y no de los demás y que, por tanto, debemos hacer un gran esfuerzo por no quedar mediatizados y transmitir a los demás, especialmente a nuestros alumnos, de forma constante, aquello que nos preocupa.
  • “Madurez y estabilidad emocional”: son aquellos hombres y mujeres maduros que pretenden ayudar a otros a que vayan alcanzando su madurez y estabilidad. Capaces de controlar sus emociones y que éstas, a su vez, sean emociones maduras.
  • “Autenticidad”: son personas de valores firmes que los mantiene por convencimiento y los transmite por vivencia. Pero que al mismo tiempo, tiene sus valores en continua revisión y evolución.
  • “Compresión de si mismo”: persona que se conoce y se acepta. Que sabe cuáles son sus limitaciones y que también conoce sus cualidades. Sin sentirse frustrado por sus limitaciones, ni en exceso confiado por sus cualidades.
  • “Capacidad de empatía y liderazgo”: son aquellas personas que razonan y se pones en el lugar del otro para comprenderlo; conduciéndonos esta actitud hacia una posición de liderazgo por aceptación del grupo y no por imposición de nuestra posición.
  • “Cultura social e inquietud cultural” son aquellos hombres y mujeres integrados en nuestro tiempo, conocedores de nuestro mundo, con amplia visión y comprensión de los hechos y fenómenos sociales. Abiertos a la sociedad, a sus cambios, a sus exigencias y con serias inquietudes por conocer y comprender. Hombres y mujeres preocupadas por la cultura de toda índole y capaces de transmitirla a sus alumnos.
  • “Experiencia de la condiciones de vida en el aula”: tener experiencia de las condiciones de vida en el aula no se consigue simplemente por estar en la clase. Sólo se alcanza si progresivamente nos dejamos introducir por la dinámica de aula, por la propia vida que se genera en el aula, por las relaciones que se establecen y que algunas veces son difíciles, por una implicación directa y comprometida con nosotros mismos y con nuestros alumnos.
  • Y cuantas otras podamos imaginar.

Si estas son algunas de las cualidades ideales para el desempeño de la función tutorial, existen algunos aspectos también importantes como es el caso de los prejuicios. Los prejuicios son las dificultades con las que nos podemos encontrar y que todos, en mayor o menor medida, hemos sufrido. Eliminar estos prejuicios nos puede ayudar a desarrollar las actitudes necesarias para el adecuado desarrollo de nuestra función docente. Algunos de estos prejuicios, aportados por Abadalejo, J. J., son los siguientes:

  • Uno de estos prejuicios hace referencia a la familia. Existe la concesión de que la familia, generalmente, se inhibe del proceso educativo. Es verdad que hay familias que ciertamente están alejadas de la educación de sus hijos y que no se preocupan o se preocupan poco por ella; pero también, y lo más importante, es que existen muchas familias que están seriamente preocupadas por sus hijos y todo lo que les rodea, especialmente su educación. Pues lo conveniente seria que el tutor no caiga en el hecho de que por una o varias familias que no colaboren adecuadamente digamos que todas son así.
  • Otro de los prejuicios es la consideración de que lo único importante para el futuro de los alumnos es que domine lo mejor posible las técnicas instrumentales y los contenidos fundamentales de cada una de las materias. Pues bien, lo verdaderamente importante es el desarrollo como personas, el desarrollo integral y completo de todas las capacidades que conforman al ser humano, el desarrollo pleno de la personalidad del alumno o alumna y lo demás vendrá después.
  • Asimismo nos encontramos con otro de los prejuicios, el de la programación, la idea de que se deben cumplir los programas escolares al precio que sea, sin darnos cuenta de que es cierto que una buena programación desde principio de curso hace milagros. Pero no es menos cierto, que esa programación debe contemplar siempre una selección de los objetivos y contenidos mínimos y fundamentales del área o de la asignatura. Y que a la hora de la verdad, en el momento crítico de la evaluación final, un buen docente se fija básicamente en esos objetivos y contenidos previamente seleccionados y considerados básicos para emitir un juicio sobre la aptitud o no de un alumno.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
4 de noviembre de 2008

Autor/a:
Cristóbal Manuel Burgos Bernal

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2 Comentarios


  1. Jose Daniel Carbonell

    En multitud de ocasiones vemos como personas de reconocido prestigio, lanzan opiniones, críticas, aportaciones, sobre diversos temas. Para poder transmitir ideales es necesario conocer todo tipo de posturas. Este desarrollo personal requiere un gran esfuerzo de síntesis.
    El presente artículo “Cualidades necesarias para el desempeño de la función tutorial”, es un buen compendio de grandes autores con eficaces pinceladas personales, convirtiendolo en un artículo enriquecedor.


  2. Ahora con el enfoque a competencias debe redimensionarse el concepto de objetivo. El cumplimiento de los programas es un mito, pues algunos maestros los llegan a cubrir pero ¿logra que el alumno sea competente? Definitivamente, las estrategias que logre implantar el maestro para lograr que sea competente es lo más importante, claro que sin descuidar el “saber” y complementado con el “saber hacer”, el “saber ser” y el “saber transferir”


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