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Artículo publicado en: Sin categoría » Recursos de formación (num. 2)


La odisea de la educación infantil a la educación primaria

El paso de la educación infantil a la educación primaria, implica un cambio que también necesita de un periodo de adaptación, ya que aparecen varios aspectos que lo van a diferenciar bastante de la etapa anterior, por un lado el niño/a no permanece todo el horario escolar con su profesor/a-tutor/a, sino que aparecen los profesores especialistas, es decir, el de música, el de educación física, de inglés, de religión. Este cambio supone un reto en cuanto a la socialización del alumno o alumna. ¿Por qué se dice esto?. Cuando un profesor/a es la única persona que mantiene contacto con el alumnado, se crean unos vínculos permanentes en el que todos acaban entendiéndose. El maestro/a sabe como llevar y entender a cada uno de sus alumnos/as y éstos también saben como actúa su profesor/a. Ahora bien cuando entra un profesor/a nuevo o con el que tienen menos trato, los alumnos/as tienden a “probar” comportamientos diferentes, probando conductas nuevas para comprobar la actuación de éste si es la misma o diferente a la de su tutor/a. En estas acciones se descubren comportamientos nuevos en los alumnos/as, unas veces serán algo en positivo y otras no. Pero esto le va permitir aprender a adaptar su comportamiento a diferentes escenarios educativos, desarrollando su socialización.

Otro cambio importante de una etapa educativa a otra es la evaluación del alumnado, aspecto del que carece la educación infantil y que supone un cambio para los niños y niñas. Empiezan a descubrir que su trabajo va a ser evaluado, puntuado y va a implicar mayor responsabilidad y exigencias. Muchos cambios en muy poco tiempo, por lo cual, el primer ciclo de educación primaria y más concretamente el primer curso no sólo tiene, sino que debe tener un periodo de adaptación que le permita a los niños y niñas adaptarse a esta nueva etapa educativa de la mejor forma posible, evitando crear trabas y fracasos que perduren a lo largo del sistema educativo.

Muchos niños y niñas lo pasan muy mal cuando comienzan las clases en la educación primaria, ¿qué ha ocurrido con esas ganas de ir a la escuela, de aprender, jugar con los compañeros/as, descubrir conocimientos nuevos,…?. Considero que existe en muchos centros un salto tan descomunal de una etapa a otra que es normal que los niños/as pasen por esa fase, parecen como si ya fuesen más adultos, pero esto no es así, siguen siendo niños/as que buscan lo mismo que en la etapa anterior, sin que se dé esa rigidez en ocasiones tan excesiva.

No podemos pretender cargar al niño/a de obligaciones nada más empezar la etapa, debemos darle la oportunidad de que se adapte a este nuevo curso, haciendo que sea un poco similar a lo que hacían el año anterior, teniendo la ventaja de que pueden adquirir más conocimientos, pero no por ello debemos ensañárselos de forma más rígida sino siguiendo un poco las pautas de la etapa anterior, aspectos que les motiven y a partir de éstos presentar los conocimientos nuevos. Tengo como experiencia para hablar de este caso en cuestión, a mi sobrino. Su etapa en la educación infantil fue genial, le encantaba ir a la escuela, aprender, jugar con sus amigos/as, pero cuando pasó a la educación primaria, decía que no le gustaba el colegio. Como él, hay más niños/as que “topan” con profesores/as que siguen una metodología que se aleja bastante de la etapa de educación infantil y que hace que las clases sean monótonas y poco participativas. Cuando deberíamos promover una educación que se base en los siguientes aspectos:

  • Una educación motivadora que despierta y desarrolla las posibilidades de crecimiento y maduración de cada alumno.
  • Que fomente el desarrollo intelectual, promueva el descubrimiento de los valores y la formación de actitudes, que capacitan al alumno para la vida.
  • Una metodología abierta y flexible, capaz de integrar los avances pedagógicos que la mantiene en constante actualización.

Debemos promover que el cambio se realice de la mejor forma posible siempre teniendo presente que lo más importante son los alumnos y alumnas, por ellos se debe llevar a cabo una buena cooperación y coordinación entre los profesores del último curso de la educación infantil y el primer curso de la educación primaria, para favorecer el desarrollo integral de ellos. El desarrollo integral de la persona es el propósito principal de la educación, ayudar a la alumnos y alumnas a que evolucionen en todos sus aspectos: emocional, cognitivo, social, afectivo.

Lograr el desarrollo de las capacidades, aptitudes y conocimientos de los alumnos es una tarea que exige el esfuerzo y compromiso de todos los profesores implicados en su educación, quienes en su labor cotidiana, además de transmitir un saber disciplinario, acompañan a los alumnos con el fin de mejorar su desempeño académico y personal. Para ello es necesario despertar las ganas de aprender de los niños/as a través de la motivación que en su integración cognitivo-afectiva, juega un papel determinante en las estrategias de aprendizaje para el desarrollo, ya que facilita la integridad y disposición positiva de los niños y niñas, logra nuevas formas de autorregulación del comportamiento. La motivación encauza el esfuerzo del alumnado y pauta la dinámica psicológica al incluir necesidades, motivos, intereses, ideales, y otros contenidos psicológicos que de manera personalizada regulan su comportamiento. La motivación logra implicar a los niños y niñas en nuevos retos y situaciones.

Como comentan algunos autores como Monoreo, resulta de nuestro interés reflexionar sobre el desarrollo integral del alumnado desde los niveles de ayuda pedagógica que se pueden brindar a éste en el proceso educativo, cobrando así importancia la estimulación de estrategias de aprendizaje no solo para el desarrollo intelectual, sino como estrategias para el desarrollo integral del alumno. Los fundamentos teóricos metodológicos de las estrategias de aprendizaje, se sostienen básicamente por el enfoque constructivista, respondiendo a una concepción que trata fundamentalmente de explicar la intención de profesores e investigadores, para lograr el desarrollo intelectual del alumnado y el perfeccionamiento del proceso de enseñanza aprendizaje. Todos estos aspectos deben ser el punto de partida de todos nosotros como educadores, y como tales debemos centrarnos en los medios para alcanzar lo anterior y no en los fines o resultados propiamente dichos.

Como conclusión destacar una frase de G. Howard Hendricks, que dice así: “La enseñanza que deja huella no es la que se hace de cabeza a cabeza, sino de corazón a corazón”.

Bibliografía
DIAZ, P (1985). Lecciones de Psicología. Caracas. Ediciones Insula.
www.pedagogia.es/la-motivacion
CUENCA DÍAZ, M. y otros (2006): “La articulación y continuidad entre la educación infantil y la educación primaria”. Conferencia. II Taller Internacional de Educación Inicial y Preescolar. Ciudad de La Habana.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
29 de enero de 2009

Autor/a:
Brígida Guisado Suárez


1 Comentarios


  1. Claudia

    Me pareció muy interesante, quisiera saber que profesion tiene la persona quien esciribó este documento.


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