Encuentro Educativo
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Artículo publicado en: Sin categoría » Experiencias Educativas (num. 6)


El sistema educativo español en comparación con el de Australia

En estos últimos años todo el mundo de una manera u otra, pero principalmente los profesores, hemos visto una decadencia progresiva en la calidad de la enseñanza. La enseñanza pública se ha abierto a todo tipo de alumnos (inmigrantes, con problemas específicos, alumnos de zonas rurales, etc.) y ello ha supuesto un gran reto a la hora de alcanzar unos conocimientos mínimos exigibles a todos los alumnos y principalmente mantener una disciplina dentro del aula. No obstante, algunos países, de renta y población parecida a la nuestra, han sabido solucionar y cambiar sus sistemas educativos para adaptarse a una realidad social que muchos no quieren ver. Mi experiencia como profesor de idiomas en países como Australia, Canadá y Francia me ha permitido analizar, comparar y sobre todo aprender de algunas medidas (algunas veces socialmente muy discutidas), que quizás podrían ser debatidas o tenidas en cuenta por los gobiernos estatales y autonómicos.

Empecemos por nuestras antípodas. Australia es, desde hace más de una década, uno de los destinos preferidos entre los estudiantes asiáticos. Sí, aquellos que ahora mismo están cambiando el equilibrio económico y político bipolar entre EEUU y  Europa y que se presentan al mundo como superpotencias: China e India. En 2008, según datos del gobierno indio, 97.035 estudiantes salieron de su país para continuar con sus estudios en Australia. Imaginemos la cantidad de ingresos que ello puede aportar en un país que no supera los 23 millones de habitantes. Australia cuenta con tres grandes atractivos: la cercanía geográfica con el sudeste asiático, el inglés como lengua oficial, y uno más desconocido pero no menos importante, su sistema educativo.

Hace algunas décadas Australia se dio cuenta de que, si quería competir con China, debían mejorar la calidad de la enseñanza para crear profesionales muy especializados, bien preparados con el objetivo de que sus exportaciones fueran de un gran valor añadido, ya que los bajos salarios de los empleados asiáticos hacían muy competitivos sus productos. Resumiré en varios puntos lo que, desde mi punto de vista, hace que la educación australiana sea un ejemplo a tener en cuenta.

  • Tratamiento personalizado con el alumno. Esto se consigue gracias a una mejor ratio entre alumnos-profesor (que va mejorando conforme se pasa de nivel) y unos objetivos y contenidos realistas en la programación del curso. Normalmente, los alumnos de primaria tienen la misma ratio que en España, pero luego, en cursos equivalentes a 3 y 4º de la E.S.O. y Bachillerato, suele ser considerablemente mejor, con clases de 15 a 20 alumnos como máximo. Es decir, más vale la calidad que la cantidad. El número de asignaturas varía según los cursos pero suele girar entorno a 6 ó 7 (pudiendo ser algunas veces incluso 5) por curso académico en cursos equivalentes a Bachillerato. El curso empieza en enero y termina en diciembre en enseñanza secundaria y de febrero hasta noviembre para enseñanza superior. Los alumnos reciben una nota por su participación en clase (sistema que se extrapola también a la universidad), no solamente por hacer los deberes de casa, sino por las dudas que han sido preguntadas en clase, también se realizan numerosos ejercicios prácticos y proyectos. El profesor conoce perfectamente quién ha entendido la lección y quién no. Los alumnos que tienen dudas y las exponen no son criticados por sus compañeros, al contrario, se alegran de que alguien pregunte lo que ellos no entendían. Se potencian los debates, los trabajos en grupo dirigidos y guiados por el profesor y mesas redondas. Esto es característico del sistema anglosajón que también se aplica en EEUU pero con menor éxito.
  • Participación de los padres en el proceso educativo. La ratio de fracaso escolar (que los alumnos repitan de dos cursos en adelante) en Australia es de un simbólico 2% frente al 35% de España. Realmente (en grandes núcleos urbanos el fracaso escolar ronda un perfecto 0%) los mayores problemas y retos se sitúan en el interior (en el desierto la enseñanza es principalmente a distancia) y en poblaciones aborígenes donde la tasa de fracaso escolar y alumnos que abandonan el instituto es muy elevada. Suspender una asignatura en el país de los kanguros es motivo de vergüenza, no digamos repetir curso. En el país de los conejos (Hispania) nos estamos acostumbrando a ver como nuestros hijos y estudiantes se eternizan en el instituto. Esto conlleva tres consecuencias directas: indisciplina en las aulas, frustración del alumno por no cumplir expectativas y mayor gasto e inversión en la educación debido al mayor número de alumnos en las aulas. Los profesores australianos antes de que un alumno suspenda muchas veces se ponen en contacto con los padres, investigan cuáles pueden ser las causas (problemas familiares, desmotivación, etc.) y hablan con el alumno. Lo más fácil, es hacer muchas recuperaciones y dar mil oportunidades a los alumnos para que consigan aprobar, lo difícil es conocer las causas del problema y tratar de solucionarlo. El hecho de que en Australia se cuenta con la ayuda de los padres y la figura del profesor de un profesional respetado, hace que sea mucho más fácil. Normalmente hay un seguimiento personalizado, al alumno se le entregan actividades de refuerzo, hay sesiones tutoriales (2 veces al año, aunque depende del estado y del centro) y entrevistas con los padres si es necesario.
  • Desarrollo de las clases: Normalmente los alumnos entregan numerosos trabajos, redacciones que el profesor corrige en casa o en el trabajo. La diversidad de las tareas es bastante amplia, exposiciones, trabajos de investigación, tests on line, proyectos, etc. Hay dos evaluaciones, la de mitad de curso y la final como mínimo. En algunas escuelas se realizan cuatro, una por trimestre.
  • Sistema de evaluación: Hay cuatro tipo de notas A / B / C / D. D es el suspenso y A + la mejor nota. Normalmente el suspenso va acompañado de una nota del profesor explicando los errores y con comentarios sobre como mejorar la nota.

La educación hasta la universidad corre a cuenta de los Estados (fijan los contenidos mínimos aunque son comunes en un 90%)  pero la enseñanza superior depende del Gobierno Federal. Hay exámenes tipo reválida (unificados en el Estado) en el año 10 y 12, equivalente a 4º de la E.S.O. y 2º de Bachillerato. En esto es muy parecido a España. La enseñanza obligatoria cambia según los Estados aunque la más común es 16 siendo en NSW  15. Por supuesto el criterio del profesor es el más importante y no se pone en duda, por lo que es él quien decide si el alumno debe repetir o no, independientemente de las asignaturas suspendidas. Aún así la decisión de repetir se toma por un comité de evaluación (parecido a las sesiones de evaluación en España) con los profesores, el tutor, algunas veces el director y los padres. Los padres pueden pedir que el estudiante repita si lo ven necesario. Normalmente los padres y el alumno están al corriente del progreso en el aprendizaje y nunca es una sorpresa para nadie suspender y repetir el mismo nivel.

  • Contratación de los profesores. Los profesores no son funcionarios como en España. Eso tiene aspectos positivos y negativos. Los profesores tienen la presión de hacer bien su trabajo, no relajarse y responder ante las exigencias del centro, alumnado y padres. No están obligados a pasar un tiempo en concreto en el centro. Como en Inglaterra, los profesores suelen hacer la mayoría del trabajo en el centro, pudiéndose quedar más horas allí, aunque también se llevan el trabajo a casa con frecuencia. Normalmente los profesores tienen su puesto asegurado siempre que no cometan una falta grave como pueda ser maltrato físico, abusos sexuales, etc. Ha habido en los últimos años un programa piloto donde  la mayoría de los alumnos universitarios con excelencia académica o con buenos resultados en sus estudios suelen ser demandados por los institutos de secundaria y  universidad para que impartan clases ya sea a jornada completa o tiempo parcial. Estos alumnos suelen disfrutar de buenas condiciones laborales, buen salario y horario. Este hecho permite que haya un profesorado especializado y actualizado (reciclado), normalmente motivado. Se trata de un profesorado que no permanece mucho tiempo en el mundo de la docencia en secundaria, pero está claro que si tuvieran que pasar unas oposiciones seguramente no optaría por esta vía profesional.
  • Selectives Schools. Este tipo de institutos públicos se encuentran por lo menos en NSW. Con 11 ó 12 años los alumnos con mejores notas y capacidades, normalmente aconsejados por sus profesores, se presentan a unas pruebas unificadas del estado de NSW para entrar en este tipo de escuelas. Las características de estas escuelas son principalmente el número reducido  de alumnos y un mayor nivel educativo y de exigencia. Una vez dentro, los alumnos siempre tienen la posibilidad de volver, si lo quisieran, a las escuelas convencionales. En cursos superiores los alumnos pueden entrar sin realizar examen alguno, depende del expediente académico principalmente. Normalmente se trata siempre de un alumnado motivado, que tiene claro que desea realizar estudios de nivel superior y que tienen una capacidad intelectual por encima de la media. La tasa de aprobados en el examen final previo a la entrada a la universidad suele rondar el 100%. Los alumnos de estas escuelas suelen disfrutar además de una gran oferta de asignaturas; en idiomas, por ejemplo, pueden elegir entre japonés, chino mandarín, italiano, español o alemán, entre otros.  Estas escuelas tienen como objetivo formar mejor, potenciar y aprovechar las capacidades de los alumnos más motivados y sobresalientes que, si no fuera así, serían en gran parte desperdiciados.
  • Sistema flexible de estudios: En los cursos de 11 y 12  (equivalentes a 1º y 2º de Bachillerato) los alumnos pueden elegir el número de horas que le quieren dedicar a cada asignatura y, por lo tanto, el nivel. Se trata de un sistema complejo de unidades. Tienen un mínimo de unidades (2) que realizar de Lengua Inglesa, un máximo de unidades (6) de ciencias y mínimo 4 asignaturas por curso. Los aspectos positivos a grandes rasgos de este sistema son que los alumnos pueden profundizar en una materia que les parece interesante, realizando más unidades y estudiando menos unidades en aquellas que no están relacionadas con sus futuros estudios universitarios. El aspecto negativo es un horario escolar muy heterogéneo, acudiendo algunas veces por la tarde o comenzando le instituto a las 8 en lugar de a las 9, etc. Muchos alumnos optan por realizar bastantes unidades en el año 11, para así descargar un poco el año 12, que es más difícil. Cuando se han realizado más asignaturas de las obligatorias, la nota media se mide con aquellas asignaturas en las que se han obtenido mejores notas.

En cuanto a la educación en Francia, el sistema educativo galo es muy semejante al español. Tiene prácticamente los mismos problemas de abandono de estudios, indisciplina y un mal resultado en el estudio de PISA. Para resolver el problema de fracaso escolar e indisciplina crearon hace unos años la figura del “surveillant” en los institutos. Normalmente se trata de un estudiante de universidad, de oposiciones, etc., mayor de edad, que para ganarse un sueldo extra vigila los pasillos, el recreo, etc. Además, por las tardes, fuera del horario lectivo de los profesores, dan clases de refuerzo a aquellos alumnos que lo necesiten. Se trata, por lo tanto, de que aquellos alumnos que sus padres no puedan o no quieran pagar una academia privada o un profesor particular tengan acceso a unas clases de apoyo y refuerzo. Los “surveillants” normalmente están coordinados con los profesores y en un gran porcentaje se trata de estudiantes que en un futuro quieren dedicarse a la enseñanza.

Respecto a la enseñanza en Canadá, comentaría dos aspectos positivos que me parecen muy interesantes. El primero es la educación bilingüe. Muchos estados son bilingües inglés-francés. Tienen una gran oferta de asignaturas impartidas en los dos idiomas en secundaria y universidades bilingües, como Laurentian University de Sudbury con un programa educativo muy completo, donde certifican los estudios en ambos idiomas. Respecto a la enseñanza a distancia, debido a la distribución geográfica y los problemas de los alumnos para llegar a los centros educativos (tormentas de nieve, pueblos muy distantes unos de otros, etc.) hay desarrollado una enseñanza a distancia que está teniendo mucho éxito. Los alumnos disfrutan de canales de televisión especializados y adaptados a la enseñanza de algunas materias, reciben los libros por mensajería y las nuevas tecnologías han facilitado enormemente el contacto con los profesores por medio de videoconferencias y emails.

Cualquier sistema educativo tiene sus luces y sombras. Ni el sistema australiano es perfecto ni el de cualquiera de los otros países citados. Desgraciadamente en España todos sabemos que varios cambios deben ser llevados a cabo, principalmente aquellos relacionados con la promoción de curso, contenidos mínimos y disciplina. Un estudio de los diferentes sistemas educativos que tienen éxito más allá de nuestras fronteras sería necesario. Inteligente debe ser copiar y adaptar aquellos aspectos que pudieran mejorar los resultados escolares de nuestros alumnos y que las condiciones laborales del profesorado fueran más soportables.

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Información del artículo:

Fecha de publicación:
15 de marzo de 2010

Autor/a:
Fernando Sánchez Castellanos

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