Hacer o no hacer simulacros, esa es la cuestión - Academia Claustro

Hacer o no hacer simulacros, esa es la cuestión

A menos de 8 meses para el examen de oposiciones, en Claustro damos el pistoletazo de salida a la preparación de los simulacros de la primera prueba para el acceso al Cuerpo de Profesores de Secundaria.

Recordemos la estructura y calificación de la primera Prueba.

La primera prueba tendrá por objeto la demostración de los conocimientos específicos de la especialidad docente a la que se opta y constará de dos partes. Tendrá una duración de 4 horas y media sin interrupción.

Cada una de las partes de esta prueba se valorará de 0 a 10 puntos, y se calculará realizando la media aritmética entre las valoraciones de las dos partes de las mismas, siempre que cada una de las puntuaciones parciales sea igual o superior a 2.5 puntos. Para la superación de la prueba, el personal aspirante deberá alcanzar una puntuación igual o superior a cinco puntos.

Parta A: Parte Práctica.

Consistirá en la realización de un ejercicio práctico que permita comprobar que el personal aspirante posee la formación científica y el dominio de las habilidades técnicas correspondientes a la especialidad a la que opta.

Parte B: Desarrollo de un tema.

Consistirá en el desarrollo por escrito de un tema elegido por el aspirante de entre los extraídos al azar por el tribunal.

Tras saber cómo se desarrolla la primera parte nos invaden varios interrogantes: ¿Por qué preparar el simulacro?; ¿Cómo preparar el simulacro?

Para despejar la primera incógnita parafrasearemos al gran William Shakespeare “la mejor improvisación es la que llevas tiempo preparando”. Esta es la clave: no podemos ir al día del examen sin haber realizado ni un solo comentario, caso práctico o resuelto algún problema. Esta será la llave que nos conduzca a nuestra ansiada meta.

Hay que preparar con rigor esta fase, esa es la cuestión. Para ello un factor fundamental es controlar los tiempos, nada se puede dejar al azar. Tendremos que repartir de forma equitativa el tiempo. Recordemos que ambas partes puntúan de 0 a 10. El reloj será a partir de ahora nuestro aliado.

Con el uso de las nuevas tecnologías cada vez estamos menos acostumbrados a escribir a mano. Tendremos que trabajar en ello y la mejor manera sería dedicarle un ratito a escribir todos los días. Para ello sujetaremos el bolígrafo de forma holgada pero segura, sin apretar los dedos alrededor del bolígrafo para que se deslice suavemente por el papel. Tampoco hay que olvidar que una buena postura corporal con el cuello, hombros y brazos relajados nos evitará futuras tensiones. Otro aspecto a destacar es no descuidar la caligrafía.

No es sencillo mantener la calma cuando llevas meses de intenso estudio, pero debemos gestionar nuestros niveles de estrés, para evitar que este momento de tensión se torne en una verdadera pesadilla y nos quedemos en blanco, nos tiemble el pulso, sudemos, se nos seque la boca… Tenemos que aprender a controlar los nervios, mantener la calma e intentar relajarnos concentrándonos en nuestra respiración. Es decir, el hormigueo debe estar presente para saber que estamos vivos, pero debemos dominarlo y vencerlo.

Tras salir del simulacro, pensaremos en positivo y confiaremos en que nuestra preparación ha sido planificada para superar este gran desafío. Debemos, en primer lugar, felicitarnos y sentirnos orgullosos de cumplir con los objetivos de la preparación. Hay que creer en nuestra propia capacidad y saber que con las debidas correcciones de nuestros preparadores tomamos consciencia de cuáles son nuestros puntos débiles y cuáles nuestras fortalezas. Los primeros debemos mejorarlos y los segundos potenciarlos ante los próximos simulacros.

Así, llegaremos al día señalado con un claro objetivo: conseguir la plaza.

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